Milk In Baby Bottle

sábado, 25 de febrero de 2017

Cómo y cuánto aprenden los niños

En estos últimos meses he escuchado mucho sobre este tema, y creo que me he ido haciendo una opinión en cómo enfocar el aprendizaje de Luna.
No sé si lo he dicho anteriormente, mi hija tiene 4 años, y ya este curso está aprendiendo el abecedario e incluso la profesora nos ha facilitado una cartilla de lectura, lo cual creo que está muy bien, por varias razones. 


Lo primero es que a Luna le hace mucha ilusión poder leer cuentos, y por eso cada avance, no es precisamente pequeño, sino un gran paso para su metal final, así que lo celebramos con gran alegría.
Lo segundo, y bajo mi punto de vista es trabajo que ya tiene hecho para cuando llegue a primaria, donde todo el ritmo varía y empiezan a tener las asignaturas más definidas, y también comienzan con los exámenes. Así que estamos ayudándole a que esté cambio sea un poco más llevadero.
Lo tercero es porque pienso que los primeros años de vida es cuando más asimilamos,  así que debemos aprovecharlo, eso sí,  la forma de aprender tiene que ser muy llevadera, sin dejar de jugar, de cantar, de bailar...



Y lo más importante es que nos tenga al lado, el equipo profes - papás debe ser un tandem inseparable con la misma meta, porque lo más importante es tener constancia, paciencia y amor para ir aprendiendo. A partir de aquí ya entran otras cosas no menos importantes, como es que cada niño tiene su ritmo, no debemos alterarlo, simplemente molestarnos en conocer cuál es el ritmo que lleva nuestro hijo, reconocer y respetar su ritmo evolutivo, y apoyarlo para que se sienta fuerte para seguir. 
Y también tener mucho en cuenta nuestro papel de padres, ser constantes para que el niño pueda llevar a cabo su tarea, aquí no sirve el que no tengamos tiempo, hay que buscarlo, porque no se trata de tardes enteras, más bien de un ratito todos los días. El aprendizaje del principio, es la base para el resto del aprendizaje, que marcará mucho en la vida de nuestros peques.
"Los padres están realmente participando en el desarrollo de las mentes de sus hijos en proporción al tiempo en que se dedican a interaccionar y comunicar con ellos. La interacción lingüística realmente actualiza los tejidos del cerebro" de Jane M. Healy, autor del libro, Porqué  nuestros niños no piensan.

En conclusión mi pensamiento es que debemos ayudar a nuestro peque a aprender de forma divertida, pero dando pasitos todos los días, que ellos mismos se sorprendan y alegren de su avance, que se den cuenta de lo que son capaces de hacer y de lo bueno que supone aprender (su autonomía) y que sean felices, que eso es lo importante.

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